lunes

TAL DÍA COMO HOY, 18 DE JULIO...

... Se casaba mi hermano Luis.

O qué os creíais...

Revisando tan señalada fecha (18 de julio del 81), me he topado con algo interesante. Mirad las portadas de los periódicos ABC y La Vanguardia de ese día:






¿Os parece que son del mismo día?: ABC: Pemán, Israel, ETA. La Vanguardia: Viuda de Azaña, El Papa, Eclipse sobre Boston. Ni por asomo. Imaginaos que sólo existiera una hemeroteca. Una de las dos. Alguien del futuro (¡nosotros!) podría creer: a) Que ese día España entera estaba pendiente de la inminente muerte de un insigne literato franquista y que sorpresivamente hay jaleo en Oriente Medio, pero que Israel lo tiene controlado o b) Que las dos Españas se reconcilian (un Calvo Sotelo y una Azaña) y que los dos focos de interés internacionales son Lourdes y Boston.


Y es que, visto lo visto, 30 años no es nada. Nos creemos que la prensa está peor que nunca. Ver para creer.

Un abrazo, corricolaris, y que os vea otros 30!!








P.D: En mi casa también se celebra el 20N. Somos de fechas señaladas, qué le vamos a hacer.




martes

LO DICE MI MUJER

"La forma más inteligente de mantener a la gente pasiva y obediente es limitar estrictamente el espectro de lo que es aceptable opinar, pero permitiendo que hayan enconados debates dentro de ese espectro"

Noam Chomsky

domingo

DESCONECTA PARA CONECTAR

CÓMO SALVARSE DE LA HORCA

Cuentan que, en la Edad Media, un hombre fue injustamente acusado de asesinar a una mujer. En realidad, el verdadero autor era una persona influyente y por eso buscaron a un “chivo expiatorio” para encubrir al verdadero culpable.El hombre fue llevado a juicio, conociendo que tendría poca oportunidad de escapar al veredicto: ¡ LA HORCA !

El Juez, también cómplice, cuidó de que pareciera un juicio justo y le dijo al acusado:

- “Conociendo tu fama de hombre devoto del Señor, vamos a dejar en manos de Él tu destino. Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras culpable e inocente. Tu escogerás uno de ellos y será la mano de Dios la que decida tu destino”.

Por supuesto, el juez corrupto había preparado dos papeles con la misma leyenda: “CULPABLE” y la pobre víctima se dio cuenta que era una trampa.

No había escapatoria.

El Juez conminó al hombre a tomar uno de los papeles doblados.

El hombre inspiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados pensando, y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y con una extraña sonrisa, escogió y agarró uno de los papeles y, llevándolo a su boca, lo engulló rápidamente.

Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon airadamente.

- “Pero… ¿qué hizo?… ¿Y ahora?… ¿Cómo vamos a saber el veredicto?”
- “Es muy sencillo” respondió el acusado. “Es cuestión de leer el papel que queda y sabremos qué decía el que yo escogí”

Con rezongos y disgustos mal disimulados, tuvieron que liberar al acusado, y jamás volvieron a molestarlo.


lunes

LA VELOCIDAD SUBJETIVA DEL TIEMPO

De la entrevista a Douwe Draaisma, psicólogo y filósofo holandés, en la revista Redes. Enero 2011.



La mayoría de la gente, cuando llega a los 40, tiene la impresión de que los años son más cortos cada año, que los meses se encogen, y que la Navidad cada vez llega más rápido... La velocidad subjetiva del tiempo se genera, de hecho, en la memoria. Juzgamos el tiempo en función del número de recuerdos que tenemos y su intensidad. Y esto es así incluso para periodos cortos.

Si lo que dices es verdad... probablemente deberíamos aconsejar a las personas que llenaran sus días de acontecimientos y emociones, ¿verdad?

Que viajen. O tengan nuevas aficiones. Lo importante es tener nuevas impresiones, porque eso generará nuevos recuerdos, nuevas experiencias... ¡y ralentizará la velocidad subjetiva del tiempo!


sábado

EL FUTBOL NO ES LO QUE ERA

En 34 minutos empieza el Atlético-Real Madrid. En 4 minutos el Canal + emite el último episodio de la 4ª temporada de Mad Men.


No estoy seguro que ver de los dos.


Y una mierda. El fútbol no es lo que era.

domingo

AUTOEXAMEN

"Creo que fué cuando tenía dieciseis años. Aguardé a que todos se hubieran marchado de casa, me desnudé ante un gran espejo y me puse a observar minuciosamente mi cuerpo. Fuí anotando en una lista, una por una, todas las cosas de mi cuerpo que (me parecía) estaban un poco por debajo de la media. Por ejemplo (y esto no es mas que un ejemplo), mis cejas estaban demasiado pobladas, las uñas de mis manos no eran bonitas, y cosas por el estilo. Recuerdo que encontré, en total, veintisiete. Al llegar a ese número, me sentí fatal y dejé de explorarme. Si tomando sólo las partes visibles de mi anatomía, pensé, encontraba tantas cosas un poco por debajo de la media, al explorar otras regiones (como la personalidad, el juicio o la capacidad física), la lista nunca acabaría.

[...] si nos ponemos a contar defectos y carencias, no acabaremos nunca, pero algo bueno tendremos también, y no hay más remedio que apañárnoslas e ir tirando con lo que tenemos."


Haruki Murakami. "De qué hablo cuando hablo de correr"



sábado

TONTITOS

Ayer, mientras viajaba en el metro de regreso a casa, se sentó a mi lado un chaval con síndrome de Down. Portaba un cuaderno y un bolígrafo y noté cómo iba escribiendo durante el trayecto. La curiosidad me pudo y puse atención en lo que escribía. Lo hacía despacio y con una letra muy redonda y grande, que estimé parecida a la que yo tenía a los 8 años.

Con disimulo miré lo escrito y leí, de entre unas 6 frases escritas en la hoja, las dos mas centrales:

"Colocar la carta de los vinos."

"Doblar bien las servilletas."

Sin duda eran las instruciones de un trabajo donde acabaría de empezar; quizá tal vez aún estuviera en fase de aprendizaje o incluso en mitad de un duro proceso de selección de un trabajo del cual podéis imaginar la cualificación.

Mi imaginación rápidamente viajó a diferentes lugares, hechos y recuerdos personales que me cabrearon durante un instante, para luego desaparecer de mi mente y centrarme de nuevo en mi lectura.

  • Hace 5 años, una jefa que tuve hizo referencia a un Centro Especial de Empleo de una empresa de servicios financieros como "el sitio ese donde los minusválidos se dedican a lavar y doblar sábanas y toallas".
  • Hace un año me sirvió en un restaurante de comida rápida el hermano de un compañero de colegio. El chaval había tenido con 7 años un tumor en el cerebro. Yo lo conocía de pequeño y era realmente brillante. Ahora limpia mesas en un Burger King.
  • Hace unos meses, un compañero de trabajo al traerle a su equipo a un discapacitado (le faltaba un brazo), dijo "ya tengo a una sorda, a un ciego y a un manco; creo que ya he cumplido el cupo de tullidos".
  • Hace un par de días, una exministra y diputada, se refirió a los discapacitados que trabajan en el Congreso como "los tontitos" (click).
Odio lo políticamente correcto y soy el primero en hacer bromas sobre mi corta vista; pero reconozco que hay algo que se me remueve por dentro cuando veo que hay alguien que se aprovecha de estos trabajadores de segunda, de esos a los que se les manda doblar toallas en una lavandería y no dejan el puesto hasta que no les sangran las manos.


jueves

24 DE FEBRERO DE 1981

Un niño de siete años estaba tendido en el suelo y jugaba con un puzzle. Se lo había regalado Antonio, el marido de su prima Merce; un buen tipo del que el niño tenía recuerdos nublosos de cuando su época de militar en Madrid, hacía unos tres años. El rompecabezas tenía impresa la plantilla del Fútbol Club Barcelona donde aparecían las figuras de Artola, Olmo, Simonssen, Quini y del resto del plantel de aquel año, en un dibujo coloreado que había que componer. Al niño le encantaban los puzzles y ese, aquella tarde, lo pudo hacer y deshacer una decena de veces.

Había ido por la mañana a un nuevo médico de la vista. Esta vez su madre le llevó a uno que estaba en Barcelona y el niño estaba contento por dos cosas: había montado por primera vez en avión y el nuevo médico no le había puesto un parche en el ojo bueno, como hacían todos. Mañana volvería a montar en avión de regreso a Madrid y eso le hacía pensar en las nubes, como masas enormes de algodón blanquísimo, que había visto a través de la ventanilla hacía un par de días. Las azafatas eran muy simpáticas y le habían dado frutos secos y coca-cola.

Su madre hizo una llamada a Madrid. Su tía había puesto el teléfono en casa hacía poco. El niño sabía lo que suponía tener teléfono en casa: tener que ir a avisar a los vecinos de que alguien les llamaba. Un rollo. Hablaba de su hermano Luis. Qué raro: Luis estaba haciendo la mili en Cerro Muriano. Luego habló algo de los billetes de avión para mañana y entonces puso atención, ya que quería volver mañana a Madrid: por la tarde tenía Catequesis y no quería faltar. Parece que sí volveríamos, incluso antes de la hora prevista. Mejor.

El niño deshizo de nuevo el puzzle y empezó a hacerlo de nuevo. Primero, la cabeza de Artola, el portero. De repente todos se callaron. Antonio estaba escuchando la radio y los demás prestaban atención. La radio hablaba en catalán y Antonio lo iba explicando. Era algo de guardias civiles. Todos continuaban callados. Cuando el locutor terminó de hablar, y tras una brevísima conversación entre los mayores, la madre del niño lo mandó a la cama. Mañana volveríamos a Madrid.

Cuando el niño llegó a casa, en Madrid, puso la tele. Aunque le daba tiempo, su madre no lo llevó al cole. En la tele había cosas raras: películas y cosas así. El niño se tendió en el suelo y se puso a leer un libro que había sacado de clase. Por la tarde fue a Catequesis y la señora que se la impartía les explicó a los niños que había pasado algo con los políticos. El niño no entendió nada. Al llegar a casa, en la tele repetían una y otra vez la imagen de un señor con bigote y una pistola en la mano. Al niño le pareció gracioso y repitió las palabras que dijo aquel señor, creyendo que los mayores le reirían la gracia, como normalmente ocurría cuando el niño hacía imitaciones o cantaba canciones. Nadie se rió.

Con el paso del tiempo, cada año repetían aquellas imágenes en la misma fecha y cada vez a los mayores les fue haciendo más gracia la imitación.

Pero aquella noche del 24 de febrero nadie se rió.

martes

CITA

Para qué sirve el arrepentimiento si no borra nada de lo que ha pasado. El mejor arrepentimiento es sencillamente cambiar.


(José Saramago)

sábado

DE CONSUMIDORES RESPONSABLES

Parece ser que la inmensa crisis económica de poco está sirviendo y no hay atisbo de cambio en la estructura económica mundial. El capitalismo y el liberalismo hasta saldrán reforzados y la protección social y el estado del bienestar fuertemente tocados (véase Reino Unido), sino muertos (véase España).

No voy a ser yo aquí el que pida leyes más fuertes contra la especulación, o esa utópica e ingenua ley ecuatoriana contra "la codicia empresarial" que propugna la jueza indígena Nina Pacari. Hoy les voy a enseñar algo más cercano, práctico y eficaz.

Ocurrió en el año 1981 en un pequeño pueblo al sur de Badajoz. La primera noticia es del 11 de abril y la segunda del 21 de mayo y ambas fueron publicadas en el diario ABC. Lean, por favor, lean:





Creo que existe una ley que persigue la maquinación para alterar el precio de las cosas; pero ante la inoperancia gubernativa, creo que ya es hora de que los consumidores demos un paso adelante, como en ese pueblo.

MANOLO CUMPLE AÑOS

No debe ser facil ser el cuarto de cinco hermanos. Estar bajo la sombra del poder del primogénito, del liderazgo natural del segundo, del carisma del tercero y de la rareza independiente del pequeño debe dejar poco márgen para asomar la cabeza. Quizá por eso de pequeño adoraba leer El hombrecito vestido de gris; en los tiempos en que un niño podía admirar a alguien llamado Fernando Alonso y no querer ser piloto de carreras, sino escritor. Pero, como el personaje del cuento, un día se afeitó el bigote gris y el mundo, su mundo, lo descubrimos. Y le admiramos en secreto.


Tal vez no llame la atención lo suficiente como para que alguien le escriba un poema, ni impondrá su criterio pisando el de otros, ni correrá una marathón. Tampoco recibirá el elogio de quien sí se lo da a un charcutero, a un panadero o al tipo que abre la puerta de una tienda de café. Tal vez un día ya no haya gente que crea que el prestigio lo da el número de bufandas con un logotipo que puedes conseguir. Estamos rodeados de mediocridad y no es facil conseguir el elogio del mediocre cuando tú no lo eres.


Y no puede ser mediocre alguien poseedor de su especial capacidad para el análisis numérico y la intuición en su campo; alguien que, literalmente, rompió cadenas de esclavitud y emprendió una aventura profesional incierta donde otros no hubiéramos ido y, sobre todo, alguien que ha conseguido lo imposible: darles a sus hijas el punto exacto entre educación y libertad. Alguien con la absoluta voluntad de dar nunca puede ser mediocre.

Gracias por existir y reconcíliate pronto con el mundo.


DECÍAMOS AYER

Aunque esté muy visto, retomo el blog con la célebre frase de Fray Luis de León "Decíamos ayer...".

Como sabéis, el inmortal agustino era profesor en la universidad de Salamanca cuando fué encarcelado y procesado por la Inquisición (ya hemos hablado aquí de la inconveniencia, por decirlo de alguna manera, que suponía traducir la Biblia hasta hace poco) durante un periodo que se alargó hasta cinco años. Finalmente fué absuelto y regresó a las aulas salmantinas, donde comenzó su primera clase con un ampuloso "Como decíamos ayer...".

Y fué ayer, ayer mismo, cuando; con un hermano poeta, recordábamos divertidos pero venerantes a Miguel Hernández. Cuentan que cuando Miguel Hernández entró en el aula donde Fray Luis impartiera clase, el pastor murciano se arrojó al suelo y lo besó frenéticamente.

Y no fué ayer, pero apenas hace tres semanas, que se conmemoró el centenario del poeta de Orihuela. Hoy aquí se le homenajea.



Elegía

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería).

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.



domingo

¿Y NO TENEIS HIJOS?

A todo el que me formula esta pregunta me gustaría contestarle aquella frase glosiosa que le oí una vez a un humorista:

"¿Para qué vamos a tener hijos si podemos seguir insistiendo?"

COMUNICACIÓN NO VERBAL


viernes

NEGOCIOS QUE SE VAN A LA MIERDA


Desde hace tiempo me ronda cierta inquietud sobre algunos negocios tradicionales que están en vias de desaparición y que han originado un aumento sensible en el desempleo. No. No estoy hablando de las tiendas de aromas que durante unos años han poblado los centros comerciales vendiendo pastillas de jabón a precio de cojón de obispo y que ahora se sorprenden de la bajada de ventas.

Mi dilema existencial presente es mucho más serio: ¿Qué hará ahora el fabricante de toros de fieltro con la invasión de las teles planas? Os juro que me quita el sueño, como antes me lo quitó el no saber qué ha ocurrido con todas las familias que antes vivían de fabricar parches para ojos de niños con ojo vago. ¿En qué momento se dejó de diagnosticar ese mal, que ya no se ve ni un puñetero niño con el parche? ¿Se erradicó como se hizo en su día con la viruela?.

Todas esas familias están teniendo el mismo futuro incierto que el de aquel comerciante al que le retuvieron en el puerto de Valencia un cargamento de Tamagochis durante 7 meses.

Por terminar con una brisa de optimismo ante tanta desgracia, pienso que siempre pueden fabricar pulseras Tonto-Balance (TM) con poder revitalizante y supermineralizante.


jueves

JUANILLO VA A LA GUERRA

Hoy hace cien años que Juanillo partió para la Campaña, como dicen que decía.

Contaba que su madre no lloró: Se asomó a la puerta, le dió un beso -el primero en muchos años-, y entró de nuevo en la casa. En silencio.

Entonces, la marcha de un hijo al servicio suponía un duelo. Literalmente. Salvo por el difunto -o, tal vez, en su presagio-, la casa del futuro soldado se convertía en un auténtico velatorio: La gente acudía a acompañar a la familia y aportaban comida, leche, alguna buena caza... Ellos, los jóvenes, servían a la Patria. Ellas, las novias y esposas que quedaban atrás, quedaban sirviendo a los señoritos que podían pagar los 6.000 reales que les permitía quedar exentos de la incorporación a filas. Esas 1500 pesetas (nueve euros) suponían dos años de sueldo de un campesino. O podríamos decir que suponían vivir o morir en el monte Gurugú o en el Barranco del Lobo.

Juanillo, antes de partir, se emborrachó con los amigos que frecuentaba en la taberna. No pagó una ronda y, aunque le costó memorizarla -duro de mollera-; terminó cantando la coplilla que otros habían cantado antes que él y otros cantarían después:

Para Melilla marchamos, muy alegres y contentos;
De todos los que allí vamos, sabe Dios si volveremos.

¿Qué se le había perdido a España en Marruecos?



Desde el siglo XVII, la mayor parte de Marruecos (nunca lo fué ni Ceuta, ni Melilla, ni Alhucemas) estaba gobernado por los sultanes de la dinastía alauí (la misma que sigue mandando y a la que pertenece el actual rey Mohammed VI). A principios del S. XX, la mala administración del sultán de entonces (Abd el-Aziz) es aprovechada por paises como Francia, Inglaterra, Alemania y España (en decadencia clara, pero aún con ínfulas de la potencia mundial que había sido) para sacar tajada y, con todo el morro del mundo, se reparten colonialmente el país marroquí.

En 1904, Inglaterra y Francia firman un tratado donde acuerdan que si el sultán no podía mantener el orden, España y Francia establecerían un protectorado en Marruecos y, tras diversos episodios guerrilleros, finalmente se establece el protectorado y Francia y España se reparten el territorio. Como es de suponer, la resistencia de los marroquíes a la ocupación (principalmente las tribus del Rif - la región montañosa del norte de Marruecos-) originó un conflicto armado conocido como la Guerra del Rif; aunque nuestros abuelos la llamaban Guerra de Marruecos o Guerra de África.




Era una época de nostálgicos militares de alta graduación que confiaban en poder ganarles una guerra a los Estados Unidos con barcos de vela y una tropa poco preparada, exhausta y pobre que tenían que comerse las caballerías en un rincón perdido del norte de África para no morir de hambre.

Juanillo regresó; otros no tuvieron su fortuna. Hubo héroes, claro. Como en todas las guerras. Incluso alguno llegó a general, pero esa es otra historia...


sábado

PEDAZO DE CAMISETA

Tomado de "señorasque.com".

domingo

MANUTE BOL

Icono baloncestístico ochetero, ha fallecido a la edad de 47 años.